Battle of Good vs. Evil

 

In days of yore, when heaven’s light did fade,
A timeless war, between dark and light, was made.
The forces clashed, in battles fierce and dire,
The stakes were high, consuming hearts with fire.

En días pasados, cuando la luz del cielo se desvanecía,
Una guerra sin tiempo, entre lo oscuro y lo claro, se libraba.
Las fuerzas chocaron en batallas fieras y terribles,
Las apuestas eran altas, consumiendo corazones con fuego.

The Spirit of Good, with Godly grace bestowed,
Fought valiantly, in mercy’s blessed abode.
Against the Spirit of Evil, vile and cruel,
Their conflict raged, a battle to the rule.

El Espíritu del Bien, con gracia divina bendecido,
Luchó valientemente en el bendito abode de la misericordia.
Contra el Espíritu del Mal, vil y cruel,
Su conflicto ardió, una batalla por el dominio.

The Spirit of Life, in blooms of splendor grew,
Defied the Spirit of Death, its grasp undue.
Amidst the fray, where warring spirits fought,
The essence of Love, its radiance was sought.

El Espíritu de la Vida, en flores esplendorosas creció,
Desafiando al Espíritu de la Muerte, cuyo agarre era indebido.
En medio de la refriega, donde espíritus en guerra combatían,
La esencia del Amor, su resplandor era buscado.

And Freedom’s spirit soared, with eagle’s might,
Against the chains of Slavery, dark as night.
The Spirit of Grace, surpassed the letter’s law,
Revealing truths, which mortal eyes once saw.

Y el espíritu de la Libertad se alzaba, con el poder de un águila,
Contra las cadenas de la Esclavitud, oscuras como la noche.
El Espíritu de la Gracia superó la ley escrita,
Revelando verdades que los ojos mortales una vez vieron.

In midst of woe, where Sadness tried to reign,
The Spirit of Joy, its song would not refrain.
While Peace, a gentle dove, embraced the strife,
To banish Fear, and bring a tranquil life.

En medio del pesar, donde la Tristeza intentaba reinar,
El Espíritu de la Alegría no dejaba de entonar su canción.
Mientras la Paz, una paloma gentil, abrazaba la contienda,
Para desterrar el Miedo y traer una vida tranquila.

Patience, a virtue, faced Impatience’ storm,
Like solid rock against the raging swarm.
Kindness, a balm, for Rudeness’ bitter sting,
In every heart, the seeds of love it’d bring.

La Paciencia, virtud, enfrentaba la tormenta de la Impaciencia,
Como una roca sólida contra el enjambre rugiente.
La Bondad, un bálsamo, para la aguda picadura de la Grosería,
En cada corazón, sembrando semillas de amor sin medida.

Generosity shone bright, a golden sun,
Defying Selfishness, where darkness spun.
Faithfulness, a beacon, true and bold,
Confronting Unfaithfulness, bitter and cold.

La Generosidad brillaba intensamente, como un sol dorado,
Desafiando al Egoísmo, donde la oscuridad tejía su trama.
La Fidelidad, un faro, verdadero y valiente,
Enfrentando a la Infidelidad, amarga y fría.

Gentleness, a soothing river’s caress,
Quelled Harshness’ wrath and bitterness.
In every soul, the battle waged within,
A choice to make, between vice and virtue’s spin.

La Ternura, caricia suave de un río,
Calmaba la Ira y la Amargura con destreza.
En cada alma, la batalla se libraba dentro,
Una elección entre el vicio y la virtud se debía hacer.

Yet lo, the trumpets sang, the war’s decree,
For God, in Christ, brought triumph full and free.
His Grace, unmerited, an endless tide,
For all who sought, in Christ, a place to hide.

Mas escuchad, los trompetas cantaban, el decreto de la guerra,
Pues Dios, en Cristo, trajo triunfo pleno y sin barrera.
Su Gracia, inmerecida, una marea interminable,
Para todos aquellos que buscaron refugio en Cristo amable.

Eternal life, the promise, bright and grand,
To those who placed their faith in His command.

Vida eterna, la promesa, brillante y grandiosa,
Para aquellos que en Su mandato pusieron su fe gozosa.

So let us now, with hearts and spirits raise,
A hymn of joy, resounding endless praise.
For in Christ Jesus, God’s victorious Son,
The battle’s won, and love’s pure reign begun.

Así que elevemos ahora nuestros corazones y espíritus,
Un himno de alegría, resonando alabanzas infinitas.
Pues en Cristo Jesús, el victorioso Hijo de Dios,
La batalla está ganada y ha comenzado el puro reinado del amor.